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Más evidencias indican que tu salud mental depende de tu dieta

Más pruebas sobre el vínculo entre dieta y depresión. Foto

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Ya sabemos que consumir cinco porciones de frutas y verduras por día serían la clave para el bienestar físico y mental; y que lo que comes tiene un impacto directo en tu humor. Pero recientemente, un descubrimiento revoluciona a la comunidad psiquiátrica: la calidad de la dieta y la falta de determinados nutrientes tendrían graves repercusiones en el campo de la salud mental.

El estudio, realizado por la Universidad de Melbourne, determinó que “la buena nutrición es tan importante para la psiquiatría como lo es para la cardiología, la endocrinología y la gastroenterología”. Según el Doctor Jerome Saris, autor del estudio y miembro de la Sociedad Internacional de Estudios Psiquiátricos, la prescripción de nutrientes tiene el potencial de ser una nueva terapia para el manejo de los desordenes mentales.

Nutrientes como el Omega-3 (usualmente presente en pescados y en semillas de chía), la Vitamina B (particularmente el ácido fólico y la vitamina B12), el hierro (tomillo y comino son buenas fuentes), el zinc (ostras y semillas de trigo tostadas), el magnesio (salvado y hierbas secas) y la Vitamina D (leche y leche de soja) son esenciales, acorde al estudio para la salud mental. Por último los aminoácidos también serían de gran utilidad, además de tener la capacidad de mejorar tus reflejos.

Un ejemplo claro de este estudio es la anemia -la disminución de la concentración de hemoglobina en sangre-. La causa puede ser primaria como en determinadas enfermedades genéticas o puede ser secundaria a una nutrición pobre. Una buena alimentación puede hacerle frente a la anemia y combatir uno de sus peores efectos: la depresión.

Los signos clínicos de la anemia y la depresión pueden ser muy similares y confundirse entre sí. El cansancio excesivo, la fatiga injustificada, la falta de deseo, la irritabilidad, los trastornos del sueño y el desgano entre otros, son comunes a ambas patologías.

En la anemia, habrá menor hemoglobina y por lo tanto, menor flujo de oxígeno hacia los tejidos, esto podrá repercutir en el cerebro agravando una depresión. De la misma forma, uno de los síntomas claros de la depresión es la falta de apetito, lo que puede llevar a la pérdida de nutrientes esenciales y consecuentemente, a la anemia. Una buena nutrición, acorde a este estudio, podría hacer maravillas en estas enfermedades (si tienes dudas sobre cual estás sufriendo, no dudes en consultar a tu médico).

El estudio podría revolucionar el campo de la medicina. Por lo general, los fármacos utilizados en psiquiatría suelen tener severos efectos adversos en pos de conseguir el equilibrio mental. Por otro lado, la relación dieta-depresión puede ayudar a descifrar otras condiciones: la enfermedad celíaca (intolerancia al gluten) está muy asociada a trastornos depresivos, pero sabiendo que la falta de absorción del aminoácido triptófano sería el responsable, la suplementación con piridoxina -intermediario en el metabolismo del triptófano- puede revertir esta situación.

Una dieta balanceada hoy puede ahorrar complicaciones en el futuro. En el estudio de la Universidad de Melbourne, se confirma también la relación entre patrones de comida poco nutritivos y una salud mental pobre en niños y adolescentes. Es preocupante la temprana edad con que la que se comienzan a desarrollar trastornos mentales y este estudio es un ladrillo más para que la dieta sea la base de prevención temprana de cualquier tipo de enfermedad.

¿Qué opinas de este estudio? ¿cambiarías tu dieta hoy para vivir mañana un futuro mejor?