Hispanos que lograron conquistar el espacio

Astronautas hispanos.

¿Alguna vez tuviste un sueño tan grande que pensaste que sería imposible de cumplir? Ellos también. Sin embargo, ni su género, clase social o lugar de nacimiento logró detenerlos y conquistaron su increíble anhelo: llegar al espacio.

Acompáñanos a conocer a algunos de los hispanos que lograron convertirse en astronautas e ir más allá de los confines de nuestro planeta.

Ellen Ochoa, primera hispana en lograrlo

Ellen Ochoa, primera astronauta hispana.

©Nasa/Difusión

De descendencia mexicana, Ochoa ingresó a la NASA en 1990 (década en la que se produjo la entrada de la mayoría de los hispanos a esta agencia espacial) y se transformó en astronauta oficialmente un año después. Desde ese momento hasta nuestros días, salió del planeta en cuatro oportunidades, registrando 978 horas en el espacio. Gracias a su experiencia, hoy es especialista en el manejo del brazo robótico que controla las caminatas espaciales alrededor de la Estación Espacial Internacional.

“(…) asumí que la exploración del espacio estaba limitada a un grupo de personas muy distintas a mí. No obstante, (…) es un campo abierto a cualquiera que esté interesado en aprender nuevos temas, en investigar misterios y en trabajar intensamente para alcanzar sus metas”, contó Ochoa.

La formación e intereses de la primera hispana en ir más allá de nuestros confines no puede más que impresionarnos: es doctora en ingeniería eléctrica por la Universidad de Stanford; pero además es flautista clásica, piloto privado y deportista. Como si esto fuera poco, desde 2013 está a cargo del Centro Espacial Johnson de la NASA.

Franklin Chan Díaz, verdadera fuente de inspiración

Primer astronauta de Costa Rica. Foto.

©Nasa/Difusión 

Este doctor en energía nuclear no sólo fue el primer costarricense en llegar a la NASA, sino que además sus siete misiones cumplidas lo convirtieron en uno de los hombres que más viajes realizó al espacio. A esto se suma su participación en la construcción de la Estación Espacial Internacional y su puesto como director del Laboratorio Avanzado de Propulsión Espacial del Centro Espacial Johnson. Por ello, Franklin Chan Díaz forma parte del salón de la fama de la NASA y es desde hace muchos años fuente de inspiración para una enorme cantidad de personas que se imaginaron fuera de nuestra órbita.

Sé que hay muchos que, como yo, acarician sueños y anhelos personales. A todos aquellos: ¡que el futuro les sonría como lo hizo conmigo!”.

Actualmente es el presidente de Ad Astra Rocket Company, una compañía de tecnología avanzada de cohetes norteamericana, con operaciones en Houston, Texas y Guanacaste, Costa Rica. Además, está abocado a la difusión de la ciencia, la tecnología y la educación en todo el mundo, con particular atención en Latinoamérica, y ha publicado Los primeros años, el tomo número uno de un trilogía en la que narra sus experiencias y la realización de un sueño que espera pueda ayudar a otros a realizar los suyos.

José Hernández, de recolector a astronauta

José Hernández, de recolector a astronauta. Foto.

©NASA/Difusión

Hijo de campesinos procedentes de Michoacán, México, Hernández creció en el norte de California, rodeado de campos agrícolas, donde trabajó como recolector de frutas y verduras, aprendiendo el idioma inglés recién a los 12 años.

“Me encontraba limpiando (…) una fila de remolacha azucarera en un campo de cultivo (…) y escuché en la radio (…) que Franklin Chang-Díaz había sido seleccionado como astronauta (…). Ese fue el momento en que dije ‘quiero viajar al espacio’. Desde entonces, es algo por lo que he luchado cada día para hacerlo”, recordó Hernández.

Luego de años de esfuerzo y superación personal, se volvió ingeniero eléctrico y comenzó a trabajar en el Laboratorio Nacional Lawrence Livermore, donde se abocó al campo de la medicina física y co-desarrolló el primer sistema de mamografía digital de campo completo, sistema que resultó útil para detectar cáncer de mama en etapas más tempranas que otras técnicas.

Pero entrar a la NASA no fue nada fácil para él, de hecho, la agencia lo rechazó seis veces, hasta aceptarlo en 2004 para comenzar el entrenamiento para especialistas en misiones. Cinco años después, vería su sueño cumplido al volar al espacio como ingeniero del transbordador espacial Discovery STS-128.

Este viaje fortaleció la presencia de astronautas hispanos en la NASA, incluso, antes de viajar, Hernández abrió un espacio bilingüe en Twitter y habló en español para los medios hispanos de Estados Unidos desde el espacio.

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